Latinoamérica en la mira : Checo Pérez vuelve a la F1 en 2026
Comunicador y periodista con gran pasión por los deportes y el análisis de la realidad nacional e internacional.
Latinoamérica vuelve a ocupar un lugar central en el mapa del automovilismo mundial. La llegada de Sergio “Checo” Pérez al proyecto de Cadillac no es solo un movimiento estratégico dentro de la parrilla, sino también un golpe de ilusión para millones de aficionados que crecieron viendo al piloto mexicano abrirse paso en la Fórmula 1 a base de constancia, talento y carácter. En un momento clave de la categoría, con nuevas reglas y equipos que buscan identidad, Cadillac apuesta por experiencia probada y por una figura capaz de liderar desde dentro y fuera de la pista.
Checo no llega como promesa, sino como referente. Su trayectoria, marcada por victorias, podios memorables y una capacidad única para gestionar carreras complejas, encaja con la ambición de un equipo que quiere nacer competitivo. Para Latinoamérica, su incorporación significa algo más profundo: la confirmación de que la región sigue siendo un semillero de talento y un mercado indispensable para el futuro de la F1.
El rugido de los motores vuelve a escucharse con acento latino. Con Checo Pérez al volante, Cadillac no solo suma velocidad y experiencia, sino también una historia que conecta pasión, identidad y ambición. Y esa combinación, en la Fórmula 1, siempre promete emociones fuertes.

El retorno mexicano
El regreso de Sergio “Checo” Pérez a la F1 en 2026 con Cadillac F1 Team marca uno de los capítulos más interesantes de su carrera y un hito para el automovilismo internacional. Tras una larga trayectoria en la máxima categoría —donde debutó en 2011 y sumó múltiples victorias y podios con equipos como Sauber, Force India, Racing Point y Red Bull— Pérez pasó toda la temporada 2025 fuera de la parrilla tras no renovar con Red Bull al terminar la temporada 2024.
La confirmación de su fichaje por Cadillac fue anunciada oficialmente en agosto de 2025, cuando el equipo estadounidense reveló que tanto Pérez como Valtteri Bottas liderarían su alineación de pilotos para el debut de la escudería en el Mundial de F1 en 2026. Cadillac, respaldado por la automotriz General Motors, se convierte así en el undécimo equipo en la grilla y apuesta por la experiencia de ambos pilotos para construir un proyecto competitivo desde cero.
Sergio Pérez ha descrito este movimiento no como una revancha, sino como una nueva etapa motivadora y personal, enfocada en disfrutar del deporte que ama y contribuir al crecimiento de un equipo completamente nuevo. Según sus propias palabras, ve este desafío como “su último gran proyecto” en la Fórmula 1 y se ha mostrado entusiasmado por la oportunidad de ayudar a desarrollar la estructura desde el principio.
En las últimas semanas, Pérez ya ha comenzado con las actividades de pretemporada y pruebas, rodando con el equipo y participando en las primeras sesiones de filmación del Cadillac 2026 en Silverstone, lo que simboliza que la máquina empieza a tomar forma antes de los tests oficiales de enero y el inicio del Mundial en marzo en Australia.
Este regreso no solo revitaliza la carrera de ‘Checo’ en la F1, sino que también representa una apuesta ambiciosa de Cadillac por consolidarse en un deporte global, apoyándose en la experiencia de un piloto que sigue siendo uno de los más populares y competitivos de Latinoamérica.
A diferencia de etapas anteriores, Pérez llega a este proyecto con un perfil más completo, marcado por años de aprendizaje en equipos de distintas realidades y por la capacidad de adaptarse a contextos exigentes. Esa versatilidad es precisamente uno de los valores que Cadillac busca para sentar bases sólidas desde su primera temporada.
Para el piloto mexicano, la Fórmula 1 ya no es una carrera contra el tiempo, sino un espacio para aportar criterio y visión. Su rol va más allá de los resultados inmediatos: será una pieza clave en el desarrollo del monoplaza, en la lectura de carrera y en la construcción de una cultura interna competitiva. En un equipo nuevo, donde cada decisión pesa, contar con un piloto que entiende los ciclos largos del campeonato puede marcar la diferencia.
El impacto también se extiende fuera de la pista. La presencia de Checo refuerza el vínculo entre la Fórmula 1 y el público latinoamericano, un mercado cada vez más influyente dentro del campeonato. Para Cadillac, significa entrar a la categoría con un rostro reconocible y una narrativa potente; para la región, es la confirmación de que sigue teniendo voz y protagonismo en la élite del automovilismo.
Así, el camino que inicia Pérez con Cadillac no se plantea como un simple regreso, sino como un proyecto con sentido. Un desafío donde experiencia, identidad y ambición se cruzan para escribir un nuevo capítulo en la Fórmula 1.
Lo que viene
La ilusión vuelve a encenderse en Latinoamérica con el regreso de Sergio “Checo” Pérez a la Fórmula 1. Su presencia en la parrilla 2026 no es solo una buena noticia deportiva, es un símbolo. En una categoría cada vez más global, Checo sigue siendo el referente de una región que vive la F1 con pasión y orgullo. México, Centroamérica y gran parte de Sudamérica vuelven a sentirse representados por un piloto que ya no corre para demostrar, sino para liderar y dejar huella.
La temporada 2026 marcará un antes y un después. Con la confirmación de los 22 pilotos que formarán la parrilla, la Fórmula 1 entra en una nueva era: nuevos reglamentos técnicos, monoplazas más eficientes y la llegada de Cadillac como undécimo equipo. La mezcla entre juventud y experiencia define el panorama. Pilotos consolidados como Verstappen, Hamilton, Leclerc o Norris convivirán con proyectos nuevos y con veteranos que asumen roles clave, como es el caso de Checo.
En ese contexto, Cadillac se presenta como una incógnita atractiva. No parte como favorito inmediato, pero sí como un equipo con margen de crecimiento real. Contar con Pérez aporta estabilidad, criterio y una lectura de carrera que será vital en un campeonato que promete ser impredecible. Para el mexicano, el desafío es distinto: construir desde dentro y competir sin la presión constante de resultados inmediatos.
En cuanto a los favoritos, todo apunta a que los equipos que mejor interpreten el nuevo reglamento marcarán el ritmo desde el inicio. Red Bull y Ferrari parten con ventaja, mientras McLaren y Mercedes buscan dar un salto definitivo. Pero 2026 se perfila como un Mundial abierto, donde los proyectos bien estructurados pueden sorprender.
Con Checo en la parrilla y un nuevo ciclo por delante, Latinoamérica vuelve a soñar. Porque cuando él está, la Fórmula 1 se vive distinto.